INTELIGENCIA EMOCIONAL
Daniel Goleman: "El término
inteligencia emocional se refiere a la capacidad de reconocer nuestros propios
sentimientos, los sentimientos de los demás, motivarnos y manejar adecuadamente
las relaciones que sostenemos con los demás y con nosotros mismos. Se trata de
un término que engloba habilidades muy distintas-aunque complementarias-a la inteligencia
académica, la capacidad exclusivamente cognitiva medida por el cociente intelectual...".
Describe aptitudes complementarias,
pero distintas de la inteligencia académica, muchas personas de gran
preparación intelectual, pero faltas de inteligencia emocional, terminan trabajando
a las órdenes de personas que tienen un CI menor, pero mayor inteligencia emocional.
Estos dos tipos de inteligencia expresan la
actividad de diferentes partes del cerebro. El intelecto se basa únicamente en
el funcionamiento de la neocorteza, las capas de la parte superior,
evolucionadas en tiempos más recientes. Los centros emocionales están más abajo,
en la subcorteza, más antigua; la inteligencia emocional involucra estos
centros emocionales trabajando de común acuerdo con los intelectuales.
Entre los grandes teóricos de la
inteligencia que señalaron esta diferenciación figura Howard Gardner, psicólogo
de Harvard que, en 1983, propuso un modelo de "inteligencia múltiple"
ampliamente celebrado. En su lista de siete tipos de inteligencia se incluyen,
no sólo las familiares aptitudes para lo verbal y las matemáticas, sino también
dos variables "personales": conocer el propio mundo interior y la
habilidad social.
INTELIGENCIA RACIONAL VS INTELIGENCIA EMOCONAL
Goleman, a inicios de su primer libro
sobre el tema, expresa lo siguiente: "En un sentido muy real, tenemos dos
mentes, una que piensa y otra que siente. Estas dos formas, fundamentalmente
diferentes de conocimiento, interactúan para construir nuestra vida mental.
Una, la mente racional, es la forma de comprensión de la que somos típicamente conscientes:
más destacada en cuanto a la conciencia, reflexiva, capaz de analizar y
meditar. Pero junto a este, existe otro sistema de conocimiento: impulsivo y
poderoso, aunque a veces ilógico: la mente emocional".
La dicotomía emocional/racional se
aproxima a la distinción popular entre "corazón" y "cabeza".
Sentir que algo está bien "en el corazón de uno" es un tipo de
convicción diferente, en cierta forma un tipo de certidumbre más profunda, que
pensar lo mismo de la mente racional.
Según investigaciones resumidas por
Goleman, el sentimiento es anterior al pensamiento, es decir, que la circulación
de una señal llega más rápido a la parte del cerebro que genera una emoción que
a la parte que razona el carácter de la señal recibida y cuál debe ser la respuesta
correcta. Esto es lo que le concede el poder que tienen las emociones de
alterar el pensamiento. Es por eso que cuando nos sentimos emocionalmente
alterados decimos que no podemos "pensar correctamente", la
perturbación emocional nos genera carencias en las capacidades intelectuales.
Trabajos más recientes ratifican esto:
"el hemisferio izquierdo tiene que ver con las funciones lógicas:
escritura, razonamiento, ritmo y "orden". El hemisferio derecho tiene
relación con la intuición, las emociones, la imaginación, la creatividad, la
música y el "caos".
Los líderes más efectivos se parecen en
un punto crucial: todos tiene un alto grado de lo que se llama 'inteligencia
emocional'.
Los especialistas consideran que las
competencias o aptitudes de la inteligencia emocional actúan y se expresan en
dos niveles: las competencias o aptitudes personales, determinan el modo en que
nos relacionamos con nosotros mismos, el conocimiento y dominio de uno mismo y
las competencias o aptitudes sociales que determinan el modo en que nos relacionamos
con los demás, como manejamos las relaciones.
LOS 5 PUNTOS DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL
1. Autoconciencia o Autoconocimiento: la autoconciencia significa tener un profundo entendimiento
de nuestras emociones, estados internos, preferencias, recursos, intuiciones,
fortalezas, debilidades, necesidades e impulsos. Las personas con una fuerte autoconciencia
no son demasiadas críticas ni tampoco tienen esperanzas irreales, más bien son
honestos consigo mismas y con los demás, por ejemplo una persona autoconsciente
que sabe que las fechas límite despiertan lo peor de sí misma, planea su
tiempo cuidadosamente y realiza su
trabajo con anterioridad.
El autoconocimiento implica:
Conciencia emocional. Reconocer
nuestras emociones y sus efectos.
Valoración adecuada de uno mismo.
Conocer nuestras fortalezas y debilidades.
Confianza en uno mismo. Seguridad en la
valoración que hacemos sobre nosotros mismos y sobre nuestras capacidades.
2. Autorregulación: es como una conversación interna continuada, es el
componente de la inteligencia emocional que nos libera de ser prisioneros de
nuestros sentimientos.
Quienes están comprometidos con esta
conversación sienten como cualquiera, mal humor e impulsos emocionales, pero
encuentran la manera de controlarlos y canalizarlos en forma útil.
Las personas que están en control de
sus estados, recursos internos, sentimientos e impulsos, son razonables y
capaces de crear un ambiente de confianza y equidad. En este tipo de ambientes,
las peleas internas se reducen drásticamente y la productividad aumenta. La
autorregulación tiene un efecto multiplicador hacia abajo. Nadie quiere ser reconocido
como alguien exaltado y de mal genio cuando el jefe es conocido por su serenidad.
Quienes logran dominar sus emociones pueden manejar los cambios.
La autorregulación implica:
Autocontrol. Capacidad de manejar
adecuadamente las emociones y los impulsos que puedan resultarnos
perjudiciales.
Confiabilidad. Mantener normas de
honestidad e integridad con nosotros mismos.
Integridad. Asumir la responsabilidad
de nuestra actuación personal.
Adaptabilidad. Flexibilidad para
afrontar los cambios.
Innovación. Estar abierto y dispuesto
ante las nuevas ideas, enfoques novedosos y la nueva información.
3. Motivación:
Muchas personas son motivadas por factores externos, como un salario alto o el
status resultante de tener una posición con un título llamativo o formar parte
de una empresa prestigiosa. En contraste, quienes tienen potencial para ser
líderes se motivan por un deseo profundamente enraizado de tener logros por el
hecho mismo de alcanzarlos. Son capaces de encontrar fuentes y tendencias
emocionales que puedan guiar o facilitar la obtención de objetivos. La primera
señal es una pasión por el trabajo mismo: estas personas buscan desafíos
creativos, les encanta aprender y se enorgullecen del trabajo bien hecho.
También despliegan una incansable energía para hacer mejor las cosas. Esta
historia ilustra otras dos cualidades comunes de las personas que están orientadas
al logro: siempre quieren incrementar su nivel de desempeño y siempre quieren
tener registros de ese nivel.
La motivación implica:
Motivación al logro. Esforzarse por
mejorar o satisfacer un determinado criterio de excelencia.
Compromiso. Secundar y aliarse a las
metas del grupo o la organización.
Iniciativa. Disposición para aprovechar
las oportunidades que se presenten y actuar con prontitud cuando se presenten.
Optimismo. Tenacidad para la
consecución de los objetivos, a pesar de los obstáculos y contratiempos que
tengan que enfrentarse.
4. Empatía: De
todas las dimensiones de la inteligencia emocional la empatía es la más fácil
de reconocer. Para un líder la empatía no significa adoptar las emociones de
otros como propias y tratar de complacer a todos, esto sería una pesadilla y
haría la acción imposible, por el contrario, empatía significa la capacidad de
captar y considerar los sentimientos, necesidades y preocupaciones de las
personas .
Comprensión de los demás. Tener la
capacidad de captar los sentimientos y los puntos de vista de otras personas e
interesarnos activamente por las cosas que les preocupan.
Ayudar a los demás a desarrollarse.
Percibir las necesidades de desarrollo ajenas y fomentar sus aptitudes.
Aprovechar la diversidad. Cultivar y
aprovechar las oportunidades que nos brindan diferentes tipos de personas.
Conciencia política. Capacidad para
identificar las corrientes emocionales y de las relaciones de poder subyacentes
en un grupo.
5. Habilidades sociales: no es sólo una cuestión de ser amistoso, por el
contrario la habilidad social es amistad con un propósito: conducir a las
personas hacia la dirección que se desee, inducir en los otros las respuestas
deseables ya sea un acuerdo para una nueva estrategia de marketing o entusiasmo
frente a un nuevo producto.
Las personas con habilidades sociales
tienden a tener un amplio círculo de conocidos y tienen un don para encontrar
cosas en común con personas de todo tipo, en otras palabras un don para
despertar simpatía, significa que trabajan conforme a la suposición de que nada
importante se puede hacer solo, estas personas tienen una red de conocidos lista
para ser activada cuando es necesario.
Las habilidades sociales son la
culminación de las otras dimensiones de la inteligencia emocional, las personas
tienden a ser muy afectivas al manejar relaciones en las cuales puedan entender
y controlar sus propias emociones además de tener empatía con los sentimientos
de los otros.
Incluso la motivación contribuye a las
habilidades sociales, recordemos que las personas que están orientadas al logro
tienden a ser optimistas, a pesar de los fracasos y retrocesos. Cuando las
personas están muy bien su "brillo" se ve reflejado en las conversaciones
y encuentros sociales, son populares y con razón.
Algunas veces puede pensarse que las
personas con habilidades sociales no hacen nada en su trabajo, parecen más bien
estar charlando en los pasillos con los colegas en lugar de estar conectadas
con sus verdaderos trabajos, estas personas piensan que no tiene sentido
limitar arbitrariamente el alcance de sus relaciones, tejen amplios lazos pues saben
que en estos tiempos pueden necesitar la ayuda de personas que empiezan a conocer.
Las habilidades sociales requieren:
Influencia. Aplicar tácticas efectivas
para la persuasión. Comunicación. Capacidad para escuchar activamente y
transmitir mensajes claros y convincentes. Manejo de conflictos. Capacidad de
manejar situaciones de conflicto, negociar y resolver desacuerdos.
Liderazgo. Inspirar y dirigir a grupos
y personas.
Catalizador del cambio. Capacidad para
iniciar, dirigir o manejar situaciones de cambio.
Establecer vínculos. Alimentar sistemas
de vínculos y relaciones para propiciar la obtención de objetivos.
Colaboración y cooperación. Ser capaces
de trabajar con los demás en la consecución de una meta común.
Habilidades de equipo. Ser capaces de
crear la sinergia grupal en la consecución de metas colectivas.
LAS 7 “S” DE LOS PROFESIONALES COMPETITIVOS
La práctica hace a la inteligencia
emocional, con práctica y persistencia esto puede conducir a resultados
duraderos. Es importante hacer énfasis en que la construcción de la inteligencia
emocional propia no puede ocurrir sin un sincero deseo y un esfuerzo concertado.
Por lo que hay que practicar ser:
Sencillo
Servicial
Saludable
Sereno
Simpático
Sincero
Sinérgico
Referencia web:
http://www.ingquimica.uady.mx/documentos/avisos/induccion/inteligenciaemocional.pdf
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